Por: Maricruz G贸mez
Huesera (M茅xico - Per煤, 2022), 贸pera prima de Michelle Garza Cervera (CCC), inicia con una pantalla en negro y el sonido de cohetes, campanas, canto de aves, de algo que se arrastra y el pujido de una mujer. Despu茅s vemos las piernas de alguien que sube una escalinata de rodillas con un coj铆n bajo 茅stas, mientras escuchamos, en una voz femenina, el Padre nuestro y miramos la espalda de Valeria (Natalia Soli谩n), para despu茅s escuchar el c谩ntico de La Guadalupana, mientras que entre las copas de los 谩rboles se devela el rostro dorado de la “Morenita del Tepeyac” y entre sus palmas brilla el sol. Las voces contin煤an y vemos el rostro de la protagonista con un gesto entre la desaprobaci贸n y el esfuerzo de subir la inmensa escalinata que la llevar谩 a los pies de la monumental Virgen de Guadalupe de 33 metros de altura, ubicada en Ocuilan, muy cerca del centro de peregrinaje en el poblado de Chalma, en el Estado de M茅xico. Escuchamos el hipn贸tico c谩ntico al mismo tiempo que la toma se abre provocando el v茅rtigo de quien mira, para mostrarnos la inmensidad de dicha figura que es s铆mbolo del amor maternal.
El tema central de este film de horror psicol贸gico es la maternidad como precepto impuesto de tal modo que parece un deseo y una decisi贸n propia, aut贸noma y un “instinto natural”. Al mismo tiempo es planteada como una situaci贸n que limita, anula y significa p茅rdidas y renuncias. Por esto, la pel铆cula nos lleva a reflexionar: ¿todas las decisiones que tomamos las mujeres sobre nuestras vidas y cuerpos son en realidad producto de nuestra agencia?, ¿es la maternidad un acto voluntario en un contexto cultural cuyo mandato es ser madre como la 煤nica v铆a de realizaci贸n posible para las mujeres?, ¿cu谩les son las p茅rdidas que implica para Valeria su maternidad?
El film cuenta de manera lineal, con un flash back, desde que Valeria, acude a pedir el milagro de la maternidad en compa帽铆a de su madre Maricarmen (A铆da L贸pez) y su t铆a Isabel (Mercedes Hern谩ndez); hasta el momento que debe tomar una decisi贸n sobre el rumbo de su vida. Tambi茅n narra el proceso de su embarazo, durante e cu谩l se hacen evidentes las renuncias que debe aceptar debido a su condici贸n y le ponen de frente aquello que ha tenido que ocultar de s铆 misma para tener esa vida idealizada y lograr la aprobaci贸n de otros.
As铆, a manera de contraste, vemos correr a la Valeria adolescente mientras grita al ritmo de una canci贸n de PUNK rock: “No me gusta la domesticaci贸n…”, y despu茅s, a la protagonista adulta embarazada, en un rinc贸n del cuarto que antes fue su taller, s铆mbolo de su independencia, y que ahora ser谩 el de su beb茅, meci茅ndose en una silla con cierta tristeza en el rostro.
El embarazo de Valeria, en un primer momento, parece un deseo y decisi贸n aut贸noma, pues ella y su esposo Ra煤l (Alfonso Dosal) se muestran felices cuando se enteran, pero no pasar谩 mucho tiempo para que, mientras hace los preparativos para recibir a su hijo o hija, ella comience a sentirse angustiada y agobiada al notar que a煤n antes de nacer su hijo (a), ha comenzado a limitar su campo de acci贸n y a bloquear aquello que ella disfrutaba y le brindaba seguridad e independencia econ贸mica.
El tema de la pel铆cula deriva, de acuerdo con la directora, de su luto ante la p茅rdida de su madre y la reflexi贸n sobre las maternidades en su familia, en especial del hecho de que una de sus abuelas tom贸 la misma decisi贸n que Valeria. Tambi茅n de su experiencia ante el libro Mujeres que corren con lobos de Clarissa Pinkola y particularmente del relato “La Huesera” que trata de una mujer que recolecta huesos de animales que habitaron en el desierto y que para Garza tambi茅n habla de los procesos dif铆ciles y dolorosos que no quieres ver contigo misma y que te causan temor, de ah铆 que la realizadora retom贸 la idea para el t铆tulo.
Se ha especulado sobre si Huesera es una pel铆cula con una postura feminista, lo cual es dif铆cil de determinar; sin embargo, la perspectiva cr铆tica sobre la maternidad, la conformaci贸n de su crew, predominantemente compuesto por mujeres, y el guion escrito en colaboraci贸n con la tambi茅n novelista Abia Castillo (CCC - Sogem), quien es autora de la novela No me cerrar谩n los labios: Una novela sobre Hermila Galindo, feminista y revolucionaria (Penguin, 2021), marca claramente la posici贸n pol铆tica de Garza.
En esta obra predominan las referencias a representaciones de la maternidad en nuestra cultura, por ejemplo, la madre abnegada (Virgen de Guadalupe), la madre castrante o como lo menciona la curandera 脷rsula (Martha Claudia Moreno), la ara帽a que es madre y depredadora a la vez, cuya referencia en forma de telara帽a tambi茅n es recurrente, lo que revela el detalle en la elecci贸n de las locaciones (redes, rejas y tejidos) y las im谩genes como el puente por el que camina Valeria, las sillas que ella misma elabora o el dise帽o de la cobija que teje para el beb茅 que espera.
Este s铆mbolo tambi茅n se muestra en la escena de La Llorona (M茅xico, 1960, Ren茅 Cardona), que Valeria mira junto a sus sobrinos, en alusi贸n a la figura de esta leyenda tradicional de la mujer que siendo madre antepone sus emociones y pasiones al supuesto instinto maternal, que deber铆a estar presente en todas las mujeres, s贸lo por el hecho de ser seres con corporalidades capaces de gestar. En ese sentido, tambi茅n aparecen las plantas llamadas mala madre que cuelgan en el departamento de Valeria y Ra煤l y que aluden a la opini贸n que su familia tiene sobre Valeria y su (in) capacidad de maternar y cuidar de otros, por ejemplo, el hijo de la vecina y sus propios sobrinos.
Otra referencia es el tradicional festejo del 10 de mayo, al que Valeria se dirige para celebrar a su madre sin un regalo y en el que tambi茅n es felicitada por su actual condici贸n. Tambi茅n aparece la madre soltera o “luchona”, esa que se mal mira a nivel social y en ocasiones es ridiculizada, aquella que por muchos a帽os se le ha se帽alado como la causante de los males de la sociedad, sin reparar que el padre abandonador tambi茅n est谩 implicado. As铆 vemos como Vero (Sonia Couoh) es una madre que se encuentra a cargo de su hijo e hija y que siente limitado su campo de acci贸n, pues no puede ir a una fiesta porque debe cuidar a sus hijos, tambi茅n porque, como le reprocha Valeria, vive al amparo de sus padres.
Para la decoraci贸n de la habitaci贸n de su futuro/a hijo/a, Valeria elige los colores amarillo y verde, que en principio pueden considerarse neutros en relaci贸n con el g茅nero del beb茅, pues inicialmente desconoce si nacer谩 un ni帽o o ni帽a, por lo que el amarillo se puede interpretar como luz y felicidad y el verde como esperanza y nueva vida. Sin embargo, son los colores del manto de la Virgen de Guadalupe, referencia que aparece continuamente y casi al final nos anticipa la decisi贸n que toma la protagonista, cuando una Valeria, a manera de doble, porta la cobija-manto de su beb茅, misma que le menciona la curandera, es lo que la mantendr谩 unida a su hijo (a).
Michelle Garza nos plantea que la “feliz espera”, puede no ser as铆 para todas las mujeres, como se supone a nivel social; y que, por el contrario, para algunas es una pesadilla, una situaci贸n que les provocar sufrimiento y miedo; incluso afecta la salud mental de las mujeres y desencadena procesos de angustia, psicosis puerperal y depresi贸n posparto.
Lo que detona el malestar en Valeria ocurre cuando se encuentra desmontando su taller, ese cuarto propio del que escribi贸 Virginia Woolf, y se asusta al ver una ara帽a; para quien mira el film es el momento en el que ella comienza a darse cuenta de las renuncias que implica el embarazo y ser madre, por ejemplo, cambiar sus h谩bitos, hacer a un lado lo que le gusta y renunciar a esa habitaci贸n que representa independencia econ贸mica y realizaci贸n personal y profesional.
De este modo, su departamento se ir谩 convirtiendo en una c谩rcel y el beb茅 ser谩 m谩s importante que ella y sus necesidades, al grado que su esposo Ra煤l considera la posibilidad de confinarla en un psiqui谩trico para preservar la vida del beb茅. Al respecto, la psic贸loga Juana Armanda Alegr铆a explic贸 en su libro "Psicolog铆a de las mexicanas" (Samo, 1974), que se cree que en nuestra cultura mexicana la figura m谩xima es la madre, pero ella en su (ab) negaci贸n no hace otra cosa que colocarse en 煤ltimo lugar ante el resto de los integrantes de la familia, por lo que termina siendo anulada por otros y autoanul谩ndose. ¿Ser谩 esto lo que tanto aterroriza a Valeria?, dejar de ser y existir para ella y para otros, pues en la escena en la que despu茅s del parto, mientras la vemos cansada y agobiada, Ra煤l sostiene a su hija feliz, evidenciando que ella al parir ha dejado de ser el centro de atenci贸n de 茅l y del resto de las personas.
Es a partir de la escena en la que Valeria mira desde su balc贸n a una mujer con el rostro borrado, y que hace movimientos en los que podemos escuchar el chasquido de sus huesos, que ella comienza a sentir que est谩 en peligro, pues queda asustada e impresionada cuando ve que dicha mujer salta de su balc贸n, como una forma de escape, y se rompe los huesos de las piernas, representaci贸n simb贸lica de que la protagonista cae en cuenta que su vida cambiar谩 y que su andar ser谩 dif铆cil y doloroso, tanto que ir hacia sus metas le ser谩 casi imposible; de la situaci贸n no hay salida sino es sufriendo da帽o y dolor.
Para Norma, suegra de Valeria, la “locura” de la protagonista es normal, porque cuando las mujeres se convierten en madres sienten que se est谩n partiendo en dos, referencia al doble malvado que se ha comenzado a revelar sin rostro; y que en el parto las mujeres sienten que se les parten los huesos, por lo que es com煤n sentirse aterradas; sin embargo, no se habla de ello porque ante todo, vale pena ser madre. En contraste, Norma le desea a su hijo Ra煤l que se rompa la pata, como una forma de desearle buena suerte en su trabajo; as铆 mientras que para una romperse las piernas dificulta el avance, para otro, es que todo ir谩 bien.
La figura de la mujer rota tambi茅n remite al relato de Simone de Beauvoir, en el que Monique la protagonista, vive con dolor que no se le valore como esposa y madre, y que todo lo que ha hecho por las otras personas y su entrega, la han dejado vac铆a para s铆 misma y aunque tiene la necesidad de ser aut茅ntica, la presi贸n social no se lo permite. En resumen, dicho texto se帽ala las condiciones que han llevado a las mujeres a vivir sometidas en un mundo que espera de ellas actitudes y comportamientos considerados ideales, pero que no les permiten ser ellas mismas, ¿ser谩 por ello que la doble de Valeria ha perdido su identidad y su rostro se encuentra borrado?
As铆, otra norma impuesta es la heterosexualidad, necesaria para ser madre, despu茅s de un flash back hacia la adolescencia de Valeria conocemos esa parte de su vida que ha preferido ocultar y olvidar, pero que justo el d铆a de las madres se le aparece en la calle, Octavia, antigua amiga y amante; despu茅s de ver a una mujer sin rostro atrapada en un balc贸n. A partir de su reaparici贸n Valeria se cuestionar谩 si debe seguir con la vida ideal que se ha procurado o ir detr谩s de lo que en realidad desea.
Garza no s贸lo se encarga de denunciar la presi贸n social de la que las mujeres somos objeto en una edad en las que se nos considera “reproductivas” y en la que suelen sugerirnos que seamos madres para que no se nos “pase el tren”. Tambi茅n muestra la violencia obst茅trica que vive Valeria cuando la enfermera le muestra la aguja con la que va a suturar su cuerpo roto debido al parto, mientras le dice: "S贸lo van a ser unas puntaditas…”
Es dif铆cil dejar pasar la referencia a El beb茅 de Rosemary (Roman Polanski, EEUU, 1968), en la que la protagonista tambi茅n se vive en riesgo de muerte y p茅rdida, por su condici贸n gestante. En esta tambi茅n vivimos con ella la angustia de ver aquello con lo que est谩 conviviendo con ella cotidianamente y que representa un peligro. Tanto all铆 como en Huesera, el sonido es importante para crear una atm贸sfera inquietante y mantenernos al filo del asiento. A diferencia de Valeria, Rosemary decide seguir el mandato de la maternidad, a煤n cuando su hijo representa para ella lo monstruoso.
La maternidad se muestra como un mandato social de g茅nero que se encuentra tan arraigado en la psique de las mujeres que nos parece un deseo propio; no obstante, para algunas se devela como ajeno durante el embarazo o posterior al parto, lo cual tiene una carga social en forma de rechazo, cr铆tica, burla, en suma actos discriminatorios y violentos; y tambi茅n tiene una afectaci贸n en el bienestar mental en forma de trastornos que pueden llegar a ser incapacitantes y causa de exclusi贸n social y medicalizaci贸n.
La independencia de las mujeres se ve afectada, pues a diferencia de los hombres, ellas pueden perder su fuente de ingreso por su condici贸n gestante y en consecuencia su independencia econ贸mica, pues la maternidad las obliga a anteponer el cuidado de las infancias, lo que las limita en 谩mbitos como el esparcimiento y el uso del tiempo libre, que son importantes para su bienestar f铆sico y mental. A pesar de que en el siglo actual se habla de los derechos que las mujeres hemos ganado y de que nuestra inserci贸n en materia laboral es un gran logro, es un hecho que el trabajo de cuidado de otras personas, es a煤n poco valorado; las brechas salariales existen, lo mismo que la doble jornada y el techo de cristal. Tambi茅n permanece el estereotipo del trabajador ideal 24/7, que es hombre y no tiene la obligaci贸n de cuidar hijos(as), ni personas ancianas.
Para algunas mujeres, las renuncias a las que lleva la maternidad tambi茅n impactan su identidad, como en el caso de Valeria, las puede llevar a negar o a renunciar permanentemente a sus deseos y sue帽os, a concebirse de otra forma que puede ser tan opuesta que conlleva sufrimiento, dolor y angustia. Tambi茅n, como a Ver贸nica, llevarlas y perpetuarlas en un estado de dependencia econ贸mica y de permanecer bajo la tutela de los padres, familiares, maridos y en algunos casos, del Estado.
Huesera habla del horror ante la amenaza de la p茅rdida de la identidad que viven algunas mujeres, ahora llamadas “madres arrepentidas”, quienes al enfrentarse a la maternidad con sus hijos e hijas en brazos, se percatan de que la decisi贸n de ser madres no fue aut贸noma y propia, sino un condicionamiento social y un deseo de otros que les implica renuncias, l铆mites y sinsabores, la parte oscura de la maternidad que aniquila el ser de las mujeres, no de todas, s贸lo de aquellas que se ven obligadas a serlo. Es as铆 que Valeria logra salvar a su hija de ella misma, de esa otra mujer que ahora tiene rostro y que prefiere seguir su vida y sus sue帽os, por lo que renuncia a la maternidad forzada.
Originalmente publicado en el Blog "La Guayaba de Oro"