lunes, 9 de marzo de 2026

🎬 MY LOVE AFFAIR WITH MARRIAGE

Cuando Zelma, una joven criada con la idea de que encontrar esposo es el objetivo central de su vida, inicia una serie de relaciones amorosas buscando cumplir ese ideal, comienza a descubrir que el amor, el deseo y el matrimonio no siempre coinciden con las promesas culturales que aprendió desde niña. Si no cuestiona esas expectativas, corre el riesgo de perder la posibilidad de construir una identidad y una felicidad propias.


Dir. Signe Baumane | Letonia / Luxemburgo / Estados Unidos | 2022.


¿Y si el amor romántico no fuera sólo una emoción… sino también una construcción cultural? “My Love Affair with Marriage” es una de las propuestas animadas más originales del cine reciente: un musical irreverente, inteligente y profundamente feminista que explora cómo biología, cultura y expectativas sociales moldean nuestra manera de amar.


La película sigue la vida de Zelma desde su infancia hasta la adultez en una sociedad donde el matrimonio aparece como la meta natural para las mujeres. Mientras intenta encontrar el amor y construir una vida en pareja, atraviesa diversas relaciones que confrontan sus expectativas románticas. A lo largo del relato, la historia se intercala con breves segmentos animados que explican, con humor y claridad, cómo funcionan el cerebro, las hormonas y los procesos biológicos asociados al amor, mostrando cómo esos mecanismos se entrelazan con las normas sociales sobre género y matrimonio.


Desde una mirada crítica, la película examina cómo los imaginarios culturales sobre el amor romántico han influido históricamente en la vida de las mujeres. Zelma crece escuchando que casarse es el camino hacia la estabilidad y la felicidad, pero su experiencia revela las tensiones entre esos mandatos sociales y el deseo de construir una vida auténtica. Con humor, ironía y sensibilidad, el film cuestiona los mitos del amor romántico y propone pensar el matrimonio no como destino inevitable, sino como una elección consciente.


La cineasta letona Signe Baumane es reconocida por su estilo visual provocador y por integrar reflexión feminista, autobiografía y humor en su trabajo. Su anterior largometraje animado, “Rocks in My Pockets" (2014), fue ampliamente celebrado por su exploración sobre la salud mental. Con “My Love Affair with Marriage", Baumane continúa esa línea creativa, combinando animación artesanal, la narración personal y la crítica cultural.


La película tuvo su estreno mundial en el prestigioso Tribeca Film Festival, donde recibió el Premio del Jurado a Mejor Largometraje de Animación. Posteriormente participó en numerosos festivales internacionales dedicados al cine independiente y a la animación de autor.


Uno de los mayores atractivos del film es su estilo de animación artesanal, que combina dibujo a mano con secuencias surrealistas llenas de imaginación. El guion mezcla historia personal, reflexión social y divulgación científica de manera sorprendentemente fluida. La dirección logra equilibrar humor, crítica cultural y emoción, mientras que la música y los números musicales aportan un tono lúdico que acompaña los conflictos internos de la protagonista. La edición articula con dinamismo la historia de Zelma con los segmentos científicos que explican los mecanismos del amor.


Más que una película sobre el matrimonio, “My Love Affair with Marriage” es una reflexión ingeniosa y provocadora sobre cómo aprendemos a amar, qué expectativas heredamos y qué significa realmente elegir nuestra propia vida afectiva.


Una obra animada brillante, divertida y profundamente inteligente que invita a cuestionar los mitos del amor romántico… sin perder nunca el sentido del humor. Mari Nú🎬



#Animacion #Mujeres #Directoras #AmorRomantico


🎬 ALIS

Cuando un grupo de adolescentes que vive en un centro de acogida en Bogotá crea la historia de una compañera ficticia llamada Alis, ellas comienzan a narrar su vida, sus miedos y sus esperanzas a través de ese personaje imaginario. En ese proceso colectivo, logran expresar experiencias de violencia, abandono y exclusión que muchas veces permanecen en silencio.


Dir. Claire Weiskopf y Nicolás Van Hemelryck | Colombia / Rumanía / Chile |  2022


Hay historias que solo pueden contarse desde la imaginación. “Alis” es una de ellas. Este poderoso documental nos lleva al interior de un centro de acogida para adolescentes en Bogotá, donde un grupo de chicas participa en un ejercicio creativo: inventar colectivamente la historia de una compañera imaginaria llamada Alis. Lo que parece un simple juego narrativo pronto se convierte en un espacio profundamente revelador donde las jóvenes comienzan a hablar de sí mismas, de sus experiencias y de los sueños que todavía imaginan posibles.


A través de esa narración colectiva emergen fragmentos de sus propias vivencias: recuerdos difíciles, momentos de humor, deseos de futuro y reflexiones sobre quiénes son y quiénes quieren ser. El resultado es un retrato íntimo y profundamente humano donde la imaginación se convierte en una herramienta para reconstruir la identidad y hablar de aquello sobre lo que siempre guardamos silencio.


“Alis” ofrece una mirada profundamente empática sobre las vidas de adolescentes que han crecido en contextos de desigualdad y violencia. El documental muestra cómo el relato compartido puede convertirse en un acto de resistencia y de reconstrucción emocional. Al imaginar a Alis, las jóvenes crean un espacio simbólico donde pueden decir aquello que muchas veces no ha sido escuchado. La historia también cuestiona las categorías rígidas de identidad y pertenencia, permitiendo que cada participante proyecte en ese personaje sus propios deseos de libertad, dignidad y reconocimiento.


La cineasta Claire Weiskopf ha desarrollado una trayectoria documental centrada en historias íntimas sobre infancia, identidad y contextos sociales complejos. Junto al director Nicolás Van Hemelryck, ha trabajado en propuestas de creación colaborativa que buscan amplificar las voces de comunidades poco representadas en el cine. Con “Alis”, ambos consolidan una propuesta cinematográfica donde la escucha empática, la imaginación y la participación se convierten en el corazón del relato. Mari Nú



#AlisPelícula #CineColombiano #Violencia #VulnerabilidadSocial



🎬 PETIT MAL

Cuando Martina, una cineasta colombiana que vive en Lisboa, inicia una relación amorosa con Filipa, su dinámica con Antonia, su pareja de largo tiempo, comienza a transformarse, y las tres deberán redefinir los límites, deseos y acuerdos de su relación, a pesar de los celos, las inseguridades y las tensiones emocionales que emergen, o de lo contrario el vínculo afectivo que las une podría fracturarse.


Dir. Ruth Caudeli | Colombia |  2022


En tiempos en que el cine suele representar el amor desde modelos tradicionales, “Petit Mal” propone una mirada distinta: íntima, honesta y profundamente contemporánea sobre cómo se construyen los afectos cuando las relaciones se atreven a salir de los moldes convencionales. La cineasta colombiana Ruth Caudeli ofrece aquí un retrato sensible sobre el deseo, la convivencia y las tensiones emocionales que atraviesan una relación poliamorosa entre tres mujeres.


Martina vive en Lisboa junto a su pareja Antonia cuando conocen a Filipa. Lo que comienza como una atracción pronto se convierte en una relación que las involucra a las tres. A través de momentos cotidianos, conversaciones íntimas y silencios reveladores, la película observa cómo cada una enfrenta sus emociones y expectativas mientras intentan sostener una forma de amor que no sigue las reglas tradicionales.


En “Petit Mal”, Caudeli propone una reflexión sobre la posibilidad de imaginar formas alternativas de amar y convivir. Lejos del sensacionalismo con el que a menudo se retratan las relaciones no monógamas, la película apuesta por una mirada íntima que se concentra en los pequeños gestos, las dudas y las vulnerabilidades que atraviesan cualquier vínculo amoroso. El resultado es un retrato honesto sobre la negociación emocional, la libertad afectiva y las tensiones que surgen cuando las personas intentan construir relaciones fuera de los modelos normativos.


Ruth Caudeli es una cineasta colombiana cuya obra se ha caracterizado por explorar las relaciones afectivas y la identidad desde una mirada íntima y autobiográfica. En películas como “Second Star on the Right" (2019) y "Leading Ladies" (2021), Caudeli ha abordado la experiencia de las relaciones entre mujeres con una estética naturalista y cercana. Con “Petit Mal”, consolida una voz autoral que combina minimalismo narrativo, experiencias personales y una exploración honesta de las emociones.


La película tuvo su estreno internacional en el South by Southwest, uno de los espacios más relevantes para el cine independiente contemporáneo. Posteriormente formó parte de diversos festivales internacionales, entre estos el Festival Internacional de Cine en Guadalajara y otros dedicados al cine independiente y al cine LGBTQ+, donde fue destacada por su mirada fresca sobre las relaciones afectivas.


Uno de los mayores aciertos de la película es la naturalidad de sus interpretaciones. Las propias protagonistas, Ruth Caudeli, Silvia Varón y Ana María Otálora, construyen actuaciones profundamente auténticas que difuminan la frontera entre ficción y experiencia personal, ya que ellas viven en trieja. La dirección apuesta por una escena íntima y observacional, mientras que el guion privilegia los diálogos espontáneos y las situaciones cotidianas para explorar las emociones de los personajes. La fotografía aprovecha los espacios domésticos y urbanos de Lisboa para construir una atmósfera cálida y cercana, y la edición mantiene un ritmo pausado que permite habitar los matices emocionales de la historia.


Más que una película sobre poliamor, “Petit Mal” es un retrato delicado sobre la fragilidad del amor, las negociaciones emocionales y la valentía que implica construir vínculos afectivos fuera de las normas establecidas.


Una obra íntima, contemporánea y profundamente humana que invita a pensar cómo amamos y cómo imaginamos nuestras relaciones en el presente. Mari Nú 🎬



#Cine #Mujeres #Directoras #Poliamor #Trieja #CineColombiano


🎬 PETITE MAMAN

Cuando Nelly, una niña de ocho años, acompaña a sus padres a vaciar la casa de su abuela recién fallecida, conoce en el bosque cercano a Marion, una niña de su misma edad con la que entabla una amistad profunda, sin saber que ese encuentro la llevará a comprender el pasado de su propia madre, o de lo contrario el duelo y los silencios familiares permanecerán como una distancia imposible de nombrar.

Dir. Céline Sciamma | Francia |  2021

Hay películas que parecen pequeñas, pero contienen emociones enormes. “Petite maman”, de Céline Sciamma, es una de esas obras delicadas y profundamente humanas que hablan de la infancia, la memoria y los vínculos entre madres e hijas con una sensibilidad extraordinaria. Con una narrativa sencilla y poética, la película nos recuerda que comprender a quienes amamos a veces implica mirar su pasado con nuevos ojos.

Tras la muerte de su abuela, Nelly viaja con sus padres a la antigua casa familiar para ayudar a vaciarla. Mientras explora el bosque donde su madre jugaba cuando era niña, conoce a Marion, una niña misteriosa con la que comienza a compartir juegos y conversaciones. Con el tiempo, Nelly descubre que Marion no es una niña cualquiera. A través de ese encuentro imposible, ambas niñas vivirán un breve, pero profundo momento de conexión que ilumina la relación entre pasado y presente.

El cine de Céline Sciamma se ha caracterizado por explorar la construcción de la identidad femenina desde una mirada íntima y profundamente empática. En “Petite maman", la directora propone una reflexión sobre la relación madre-hija desde la infancia, mostrando cómo las experiencias, miedos y deseos de las mujeres se transmiten entre generaciones. La película no plantea el vínculo desde el conflicto, sino desde la posibilidad de comprender a la madre como persona, como la niña que alguna vez fue, y no solo como figura adulta. El resultado es un relato que habla de duelo, memoria y herencia emocional con una sensibilidad poco común.

Céline Sciamma es una de las cineastas más importantes del cine europeo contemporáneo. Su filmografía ha explorado con gran sensibilidad temas como la identidad, el crecimiento y las relaciones afectivas. Entre sus obras más reconocidas se encuentran: “Tomboy” (2011), “Girlhood” (2014) y “Portrait de la jeune fille en feu” (2019), película que la consolidó internacionalmente por su mirada estética y feminista sobre el deseo y la representación. Con “Petite maman", Sciamma confirma su capacidad para abordar grandes temas desde una narrativa minimalista y profundamente emocional.

La película tuvo su estreno mundial en el prestigioso Berlin International Film Festival, donde recibió una cálida acogida por parte de la crítica internacional. Posteriormente participó en múltiples festivales y muestras dedicadas al cine de autor, consolidándose como una de las propuestas más sensibles del cine europeo reciente.

Uno de los mayores logros de la película es su extraordinaria sencillez formal. La dirección de Sciamma apuesta por una puesta en escena minimalista donde cada gesto y silencio adquiere significado. Las jóvenes actrices Joséphine Sanz y Gabrielle Sanz ofrecen interpretaciones naturales y profundamente conmovedoras que sostienen el corazón emocional del relato. La fotografía y la dirección de arte construyen una atmósfera íntima y luminosa, mientras que el diseño sonoro y el ritmo pausado del montaje refuerzan la sensación de tiempo suspendido que atraviesa toda la película.

Más que una historia fantástica, “Petite maman” es un poema cinematográfico sobre la memoria, la infancia y la posibilidad de comprender a nuestras madres desde una nueva mirada. Una película breve, delicada y profundamente luminosa que recuerda que, a veces, entender el pasado es la mejor forma de habitar el presente. Mari Nú 🎬



#CelineSciamma #Cine #Mujeres #CineFeminista #CineFrances

🎬 LA CIVIL

Cuando la hija de Cielo es secuestrada por un grupo criminal en el norte de México, ella decide emprender una búsqueda desesperada para encontrarla, a pesar del miedo, la violencia del crimen organizado y la indiferencia institucional, o de lo contrario su hija podría convertirse en otra cifra más dentro de la tragedia de las desapariciones en el país.


Hay películas que narran la violencia desde la distancia. “La Civil” decide mirarla de frente. Inspirada en una realidad dolorosamente presente en México, la película construye un relato intenso y profundamente humano sobre una madre que se enfrenta a uno de los peores escenarios posibles: la desaparición de su hija.


Cielo vive en una ciudad fronteriza del norte de México cuando su hija adolescente es secuestrada por un cártel. Ante la falta de respuestas efectivas por parte de las autoridades, decide iniciar una búsqueda por su cuenta. Su investigación la llevará a enfrentarse directamente con redes criminales y a colaborar con fuerzas militares en un terreno donde cada paso implica un riesgo. Lo que comienza como una búsqueda desesperada se transforma en una lucha radical por la verdad y la justicia.


La película dialoga con un fenómeno social profundamente doloroso en México: el de las madres buscadoras, mujeres que, ante la ausencia o la incapacidad del Estado para resolver las desapariciones, se convierten en investigadoras, activistas y defensoras de derechos humanos. Desde esta perspectiva, “La Civil" muestra cómo la violencia estructural no solo destruye vidas, sino que también transforma a quienes se ven obligadas a enfrentarla. Cielo no es presentada como una heroína convencional, sino como una mujer común cuyo amor por su hija la lleva a cruzar límites personales y emocionales inimaginables.


La cineasta Teodora Mihai, de origen rumano y trayectoria en Bélgica, ha desarrollado una filmografía interesada en historias sociales intensas y profundamente humanas. Con “La Civil” realiza su primer largometraje de ficción de gran alcance internacional, combinando una narrativa cercana al thriller con un fuerte anclaje en la realidad social latinoamericana. El guion fue coescrito con el guionista mexicano Habacuc Antonio De Rosario.


La película tuvo un destacado paso por el circuito internacional, incluyendo su presentación en el prestigioso Cannes Film Festival dentro de la sección Un Certain Regard, donde recibió el Premio a la Valentía (Prix de l’Audace). También formó parte de la programación del San Sebastián International Film Festival y del Mar del Plata International Film Festival, consolidando su presencia en el panorama del cine social contemporáneo.


Uno de los mayores aciertos de la película es la extraordinaria interpretación de Arcelia Ramírez, quien entrega un trabajo actoral profundamente conmovedor y contenido. La dirección de Mihai combina la tensión narrativa del thriller con un realismo sobrio que evita el espectáculo de la violencia. La fotografía apuesta por una estética austera que refuerza la sensación de amenaza constante, mientras que el diseño sonoro y la edición sostienen un ritmo que acompaña la creciente desesperación de la protagonista.


Más que una historia de venganza o justicia, “La Civil” es el retrato de una lucha profundamente humana: la de quienes se niegan a aceptar el silencio ante la desaparición de sus seres queridos.
Una película intensa, necesaria y profundamente conmovedora.
Porque detrás de cada cifra hay una historia que alguien sigue buscando.



#Cine #Mujeres #CineMexicano #Desapariciones

🎬 AURORA

 

Cuando una adolescente descubre que está embarazada mucho más avanzada de lo que pensaba, la arquitecta Luisa decide ayudarla a encontrar una salida, a pesar de las restricciones legales y sociales sobre el aborto y la presión familiar, o de lo contrario la joven tendrá que enfrentar sola un embarazo que puede cambiar su vida para siempre.

Hay películas que no buscan imponerse con grandes giros dramáticos, sino invitar a pensar y sentir desde la intimidad de las decisiones humanas. “Aurora”, de la cineasta costarricense Paz Fábrega, pertenece a ese cine delicado y profundamente honesto que se atreve a mirar de frente una de las preguntas más complejas de nuestro tiempo: ¿qué significa decidir sobre la maternidad cuando las opciones son limitadas?


La vida de Luisa cambia cuando conoce a Yuliana, una joven de 17 años que busca interrumpir un embarazo inesperado. Al descubrir que el tiempo legal para abortar ha pasado, ambas se enfrentan a un dilema que transformará sus vidas. Lo que comienza como un gesto de ayuda se convierte en una relación compleja donde se cruzan afectos, responsabilidades y preguntas profundas sobre el deseo, la maternidad y la libertad.


Así, “Aurora” construye un relato sensible sobre las distintas formas de maternidad posible. La película propone una mirada profundamente humana sobre la solidaridad entre mujeres y la complejidad de decidir sobre el propio cuerpo en contextos donde la legislación y las normas sociales condicionan esas decisiones.


Paz Fábrega es una de las voces más importantes del cine centroamericano contemporáneo. Su ópera prima “Agua fría de mar" ganó el Tiger Award en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam, reconocimiento que la posicionó en el mapa del cine de autor internacional. Con Viaje (2015) y ahora con Aurora, ha consolidado un estilo cinematográfico íntimo, naturalista y profundamente interesado en los vínculos humanos y la subjetividad femenina.


“Aurora” tuvo un destacado paso por el circuito internacional de cine de autor, con presentaciones en festivales como:


• International Film Festival Rotterdam
• San Sebastián International Film Festival
• Mar del Plata International Film Festival


La película destaca por su dirección sensible y contenida, actuaciones profundamente naturales como la de Rebeca Woodbridge y Raquel Villalobos, un guion que privilegia la complejidad emocional sobre el conflicto espectacular, y una puesta en escena minimalista donde la fotografía, el diseño sonoro y la edición pausada crean una atmósfera íntima que permite habitar las dudas y emociones de sus protagonistas.


En tiempos donde muchas historias buscan impactar con estridencia, Aurora demuestra que las transformaciones más profundas suelen ocurrir en silencio.

Una película pequeña en apariencia, pero enorme en preguntas.
Un cine que no impone respuestas… pero deja pensando mucho tiempo después de que termina la proyección. Mari Nú

Fotografía sin créditos


#Cine #Mujeres #Directoras


martes, 3 de marzo de 2026

“La virgen de la tosquera” (2025): el coming-of-age “incómodo” de Laura Casabé.

 

En La virgen de la tosquera, Laura Casabé transforma el verano adolescente en un territorio político donde el verdadero rito de iniciación no es el amor, ni la magia. Ambientada en la Argentina noventera, la película retrata a Natalia y su círculo de amigas atrapadas en una competencia silenciosa por ser elegidas, mientras descubren que el deseo no es libre: está organizado por jerarquías sociales. Lejos de ofrecer redención o venganza espectacular, el film apuesta por una revelación más incómoda: crecer es comprender que no controlamos el mundo, pero sí podemos mirarlo críticamente y reconocer la estructura que nos asigna un lugar.

Hay adolescencias que se narran como promesa; otras, como revelación amarga. En “La virgen de la tosquera” (Argentina-México, 2025), Laura Casabé elige la segunda vía y construye un coming-of-age donde el verdadero despertar no es sexual, ni mágico, sino político.  Este film es una adaptación libre de dos relatos de Mariana Enríquez (“La virgen de la tosquera” y “El carrito”) y el guión es de la autoría de Benjamín Naishtat hilvana fino ambas historias. La película desplaza el horror de lo sobrenatural hacia la estructura misma del deseo. Lo inquietante no es que una joven crea poseer poderes; lo inquietante es descubrir que el mundo ya está organizado por fuerzas que el pensamiento mágico no puede alterar.


La historia sigue a Natalia (Dolores Oliverio), adolescente que vive con su abuela en un barrio de la periferia argentina en la década de los noventa, quizá el contexto histórico en el que la cineasta vivió su adolescencia. En esta nos ubica de manera inequívoca el diseño de producción de Marina Raggio y la dirección de arte de Soledad Guerrero, con detalles como:  las computadoras personales, los ciber cafés, el programa ¡Hola Susana!, las camisetas de tirantes delgados, los jeans baggy deslavados y sin duda, el tattoo choker de la protagonista.


En ese contexto, la vida de Natalia transcurre entre amistades ambiguas, chats de ICQ y la competencia silenciosa por la atención de Diego (Agustín Sosa), el vecino cuya elección funciona como trofeo simbólico. Cuando un accidente fortuito le da indicios a la adolescente de que puede alterar la realidad, ella comienza a entrelazar rituales y deseos, convencida de que el amor y la magia, podrían reorganizar su posición en el mundo. Sin embargo, el conflicto central no es si sus poderes existen, sino qué fuerzas sociales determinan quién vale, quién es visible y quién puede ser descartado.


Una pregunta inevitable surge: ¿cómo filma Casabé el deseo adolescente? La película parte de un dispositivo clásico: chicas que durante sus vacaciones de verano viven diferentes aventuras y todas desean ser elegidas por un varón, quien prefiere a otra mujer, pero se distancia de la economía visual tradicional. La cámara se rehúsa a convertir a Natalia, Josefina (Isabel Bracamonte) y Mariela (Candela Flores), en objetos eróticos. No hay insistencia en la exhibición complaciente, ni la objetivización de las corporalidades. Por el contrario, la imagen se adhiere a su campo perceptivo: planos a la altura de la mirada de Natalia, encuadres desde la nuca, pieles sudorosas en transición, silencios que pesan más que las palabras. El placer visual no se organiza en torno al espectáculo del cuerpo femenino, sino en torno a la experiencia de habitarlo y ese es un giro sutil y a la vez relevante.


Esto no significa que la mirada masculina desaparezca; significa que se vuelve objeto de análisis. El deseo de Natalia está estructurado por la expectativa de ser vista y validada por Diego. El varón, más que personaje complejo, funciona como eje organizador del capital simbólico del grupo. La línea proveniente del cuento homónimo: “queríamos que Diego nos eligiera”, sintetiza el dispositivo patriarcal: la elección masculina produce jerarquía femenina. La película interrumpe el placer visual tradicional al mostrar la incomodidad que genera esa lógica. La identificación de quien mira no se construye para gozar con la competencia, sino para experimentar lo desagradable de la situación. Casabé no ofrece la gratificación de la conquista; ofrece la experiencia de la espera y la frustración.


En esta versión no solo representa feminidad y masculinidad: las produce como posiciones dentro de un sistema de valor. La feminidad aparece ligada a la deseabilidad, al capital erótico, a la capacidad de ser elegida. La masculinidad, en cambio, opera como instancia evaluadora, capaz de generar conflicto, violencia horizontal y malestar con el propio cuerpo. El poder de Diego reside en la mirada que se le atribuye. Así, la película evidencia cómo el género no es esencia, sino efecto discursivo de un orden heterosexual jerárquico.


La rivalidad entre Natalia y Silvia (Fernanda Echevarría), condensa esta operación. Silvia encarna una feminidad validada: mayor en edad, experiencia, recursos económicos y autonomía. No es villana; es síntoma. Su posición revela que el sistema premia ciertos atributos y excluye otros. La violencia entre las chicas no surge de la maldad individual, sino de una estructura que convierte el deseo masculino en recurso escaso. La película no moraliza la competencia; la expone como consecuencia estructural. El silencio que atraviesa muchas escenas, miradas sostenidas o gestos mínimos, funciona como indicio de una guerra íntima que ni Natalia, Jose o Mari, han elegido del todo.


El cruce con el relato de “El carrito” amplía la lectura hacia la violencia de clase. El “ritual” de quemar el carrito y la agresión al “villero” muestran la lógica sacrificial de la comunidad: expulsar al más vulnerable para sostener una ilusión de ser muy diferente a ese “otro”, en esencia, terminar con todas las desgracias que no se miran como efecto del contexto, sino centralizar la responsabilidad en la presencia del “cartonero” y su medio de sobrevivencia. Aquí la violencia se presenta como gesto colectivo casi naturalizado. La cámara no glorifica el acto, tampoco lo dramatiza con énfasis moral. Lo muestra como parte de un ecosistema social donde la exclusión es al mismo tiempo una forma de sobrevivir.


En los relatos de Enriquez la violencia es horizontal y simbólica: humillaciones, rivalidades y silencios cómplices. Sin embargo, está imbricada con la violencia estructural. En la película de Casabe la precarización, la desigualdad creciente y la pérdida de horizonte, produce sujetos marginales. Así, en conjunto, la directora retoma de “El carrito”, el excedente sintetizado en el personaje del “villero”, persona pobre que sobrevive de recolectar y vender residuos; y de “La virgen de la tosquera”, la fragilidad de solidaridad femenina. El contexto político, económico y social en el que se cuenta la historia en el film permite confirmar que la exclusión se traduce en competencia y agresión.


La presencia de Kechu, niño hijo de la trabajadora del hogar de la abuela de Natalia, personaje que alude a una situación migratoria interna, introduce otra capa: las infancias desplazadas, las familias fragmentadas, la amenaza latente de abuso. La sospecha sobre su tío nunca se convierte en espectáculo, pero instala el temor y la desconfianza. La violencia aparece como posibilidad constante, no como evento excepcional. Esta decisión evita la explotación visual del daño y coloca el foco en la vulnerabilidad estructural de las infancias.


En comparación con relatos como “Carrie” (1974), de Brian De Palma, donde la humillación desemboca en una venganza espectacular, Casabé opta por la melancolía. No hay catarsis, ni redención punitiva. La agencia femenina es ambigua: las adolescentes toman decisiones —incluso pagan por su iniciación sexual—, pero esas decisiones ocurren dentro del mismo orden que las clasifica. La autonomía no rompe la estructura; la tensiona.


El guión privilegia el clima sobre la intriga. El ritmo moroso, la textura noventera, los sonidos ambientales, obra de la terna compuesta por Yasmina Praderas Ramírez, Laia Picón y Javier Alejandro Ruiz, crean un verano donde el tiempo parece estancado. Esa suspensión refuerza la sensación de falta de futuro. La dirección de arte no es nostalgia decorativa; es un contexto histórico. 


En este film la precarización juvenil, la informalidad estructural y la cultura digital de comparación reproducen dinámicas similares a las actuales: el cuerpo como capital, la validación masculina como recurso simbólico, la normalización de la violencia. La película no formula tesis sociológicas, pero su estructura dramática sugiere que la desigualdad produce sujetos descartables y vínculos erosionados.


El mayor logro de Casabé radica en su lucidez incómoda. No idealiza la sororidad, ni demoniza a sus personajes. Reconoce que la competencia puede ser el resultado de un sistema que restringe los recursos disponibles. Tampoco romantiza la magia: el pensamiento mágico de Natalia es metáfora de una necesidad universal en contextos de exclusión. Creer que algo puede cambiar, cuando nada parece hacerlo.


Como limitación, puede señalarse que la ambigüedad deliberada deja algunos conflictos en estado latente. Quien espere resolución narrativa contundente puede sentir insatisfacción. Sin embargo, esa falta de épica es coherente con la tesis central: crecer es aceptar el límite del deseo.


“La virgen de la tosquera” no es un relato de iniciación complaciente, sino una exploración rigurosa de cómo el patriarcado y la desigualdad social modelan la subjetividad adolescente en un contexto determinado. Su relevancia cultural radica en mostrar que la violencia unas veces estalla; mientras que otras, se infiltra en la forma en que miramos, competimos y nos valoramos.


Es una película especialmente pertinente para quienes se interesan en las propuestas de cine latinoamericano contemporáneo y narrativas sobre juventud en contextos precarizados. Pero también interpela a cualquier público dispuesto a confrontar una verdad incómoda: cuando una comunidad legitima la jerarquización de ciertos cuerpos como menos valiosos, termina reproduciendo esa lógica en todos sus vínculos. Y ese aprendizaje, más que la magia, es el verdadero rito de paso.


Maricruz Gómez




#ComingOfAge
#CineLatinoamericano
#LauraCasabé
#JuventudYDesigualdad
#CineConPerspectiva

miércoles, 18 de febrero de 2026

El arte del drag: identidad (es) y comunidad en México contemporáneo.

 El drag constituye un conjunto de prácticas performativas que producen, exageran, parodian o reconfiguran signos culturales de género como: vestuario, maquillaje, gestualidad, voz entre otros; en contextos escénicos, nocturnos y mediáticos. Así, el drag no se reduce al crossdressing, sino que opera como una tecnología cultural que evidencia el carácter aprendido y socialmente legible del género. Esta comprensión se consolidó en la teoría de la performatividad, donde el drag se emplea como caso paradigmático para mostrar que el género se sostiene en actos reiterados y socialmente reconocidos.


Retomando la frase icónica de Simone de Beauvoir: “no se nace mujer, se llega a serlo”, que busca explicar que las estructuras sociales, basadas en creencias y normas culturales, han creado ideas que promueven las personas sean moldeadas socialmente para cumplir con las exigencias de roles y estereotipos determinados que rigen su expresión de género, entre otros aspectos. La teoría feminista y queer advierte que el drag no implica subversión automática, pues su sentido político depende de condiciones históricas, económicas y situacionales específicas.


La relevancia cultural del drag se observa en su articulación con tradiciones históricas de travestismo escénico en teatro y cabaret, así como con economías de entretenimiento y escenas sexo-disidentes urbanas. En el ámbito académico, el drag se investiga como práctica estética, forma de sociabilidad, trabajo cultural y dispositivo de disputa simbólica en torno a género, sexualidad, clase y nación. En México, particularmente en Ciudad de México, el drag ha adquirido visibilidad por la expansión de circuitos de cabaret y “antros” y por su creciente presencia mediática, fenómeno que ha reconfigurado estéticas, jerarquías internas y condiciones laborales.


Este breve texto propone elaborar un recorrido histórico y cultural del drag que integre antecedentes, desarrollo internacional, evolución en México y la Ciudad de México. Lo anterior a partir de la revisión de documentos como libros, artículos y tesis que retomen el enfoque de los estudios de género, performance studies y la antropología cultural.



De los escenarios antiguos al drag actual: historia de una expresión lúdica del género.


El drag contemporáneo se inscribe en tradiciones escénicas de larga duración asociadas al travestismo teatral. Desde el teatro europeo temprano hasta la pantomima británica, la representación cruzada de género funcionó como recurso narrativo y cómico en contextos donde las mujeres tenían acceso restringido a la escena o donde la inversión de género generaba ambivalencias morales y humorísticas. La pantomima victoriana, por ejemplo, consolidó figuras de feminidad y masculinidad performadas que negociaban risa, deseo y moralidad pública. Este linaje histórico permite comprender el drag como continuidad y transformación de repertorios escénicos previos más que como fenómeno aislado.


Durante el siglo XX, la “female impersonation” en circuitos de variedades y vaudeville consolidó convenciones estéticas de feminidad estilizada que podían ser simultáneamente comerciales y transgresoras, aunque también sujetas a regulaciones morales. La etnografía de Esther Newton sobre “imitadores” en Estados Unidos resultó decisiva para conceptualizar el drag como subcultura con reglas internas, jerarquías estéticas, trayectorias laborales, y para analizar el Camp como un sistema de humor cultivado por las propias drag queens, en el que se desarrolla una sensibilidad cultural basada en exageración, artificio e ironía.


La teoría feminista y queer incorporó el drag como herramienta analítica central. Judith Butler (1990) mostró que la coherencia del género depende de actos reiterados y socialmente sancionados, y utilizó el drag para evidenciar su carácter citacional. Sin embargo, insistió en que el drag no es intrínsecamente subversivo: puede desestabilizar normas, pero también reproducirlas o ser absorbido por el mercado. Esta ambivalencia constituye un principio metodológico para el análisis del drag como fenómeno situado.


La ampliación del campo hacia el drag king desplazó la atención desde la feminidad performada hacia la masculinidad como repertorio cultural susceptible de parodia y crítica. La teoría de la “masculinidad femenina” mostró que la masculinidad también es construcción performativa y no esencia natural. Con ello, el drag dejó de entenderse exclusivamente como feminidad exagerada y pasó a concebirse como un espectro de prácticas que intervienen en múltiples configuraciones de género.


En las últimas décadas, la globalización mediática ha acelerado la circulación del drag y su transición desde escenas subculturales hacia formatos mainstream. Estudios contemporáneos muestran que la visibilidad masiva ha generado profesionalización y nuevas economías culturales, pero también estandarización estética y tensiones entre autenticidad y mercado.


En México, el drag se articula con tradiciones urbanas de cabaret, sátira y nocturnidad. Investigaciones situadas en la Ciudad de México describen el drag como práctica inserta en economías nocturnas con reglas de acceso, repertorios y relaciones específicas con el público, así como como forma de pertenencia queer sostenida en materialidad y memoria.


Diversidad con D de Drag: estilos, escenas y formas de expresión lúdica


La diversidad del drag se entiende más como herramienta descriptiva flexible y no como clasificación rígida. Una primera distinción se basa en el objeto performativo. Por ejemplo, el drag queen enfatiza la construcción de feminidades mediante estilización, glamour o parodia; el drag king trabaja masculinidades como repertorio cultural, revelando códigos de poder; y el drag andrógino o genderfuck combina signos de género para interrumpir la legibilidad binaria. Estas formas de expresión evidencian la citacionalidad del género y su carácter construido.


Por otra parte, derivado de la función escénica y la economía del espectáculo. El drag de cabaret integra dramaturgia, humor y crítica social; el drag de antro o club se organiza en torno a lip-sync y el baile en economías nocturnas; el drag competitivo enfatiza virtuosismo técnico y narrativa de personaje; y el drag digital reconfigura el performance en formato audiovisual reproducible y monetizable. Finalmente, puede distinguirse según orientación sociopolítica: prácticas centradas en pertenencia comunitaria, crítica social o virtuosismo estético, cuyo significado depende siempre del contexto.


El drag como campo de conocimiento: ideas, regiones y desafíos


La investigación académica sobre drag se ha consolidado como campo interdisciplinario. A escala global, destacan tres ejes principales: historia y cultural del travestismo escénico, etnografía de escenas drag y teoría feminista/queer del género performativo. La historia teatral y cultural ha reconstruido genealogías de la representación cruzada, mientras la antropología ha descrito el drag como mundo social con jerarquías y trayectorias. La teoría queer, por su parte, ha utilizado el drag para problematizar la naturalización del género (Butler, 1990) en nuestras sociedades y culturas.


En Estados Unidos, la disponibilidad de archivos y la influencia mediática del drag impulsaron estudios sobre profesionalización, celebridad y mercado cultural. Compilaciones y análisis sociológicos examinan cómo la visibilidad transforma estéticas y trayectorias.


En América Latina, la investigación enfatiza la traducción cultural del drag, es decir, la adaptación de repertorios globales a historias nacionales de teatralidad popular y sociabilidad urbana. Asimismo, se problematizan categorías como drag, transformismo y travestismo como etiquetas en disputa dentro de las escenas.


En México, la investigación es reciente y está concentrada en la Ciudad de México. Actualmente es posible encontrar tesis y artículos desde la UAM Xochimilco y otras instituciones que analizan el performance drag como práctica situada en circuitos nocturnos y como forma de pertenencia queer en cabaret urbano (Salazar Betancourt; Tenorio, 2019). Estudios sobre celebridad drag en reality shows muestran cómo el mainstreaming reconfigura jerarquías internas y economías simbólicas. La aparición de investigaciones sobre drag king en la ciudad de México amplía el campo y confirma la diversificación de prácticas.


Persisten vacíos significativos: falta investigación comparativa entre regiones en México, estudios sobre condiciones laborales y reconstrucción histórica de continuidades entre tradiciones escénicas del siglo XX y escenas actuales.


El drag en México no puede explicarse mediante un momento único de origen, sino como continuidad de prácticas escénicas de inversión de género que convergen con la etiqueta contemporánea “drag” en diálogo con circuitos transnacionales. Estudios sobre espectáculo travesti en antros mexicanos documentan dinámicas de nocturnidad y sociabilidad que anteceden al uso actual del término.


En la ciudad de México, el drag se organiza como espacio de sociabilidad y trabajo cultural. Se ha observado que la vida nocturna constituye infraestructura social que condiciona seguridad, movilidad y legitimidad interna. El cabaret urbano aporta una tradición de sátira y comentario social que dialoga con el drag local, explicando la presencia de monólogos, conducción y dramaturgia en ciertos circuitos.


El análisis del drag cabaret como pertenencia queer sugiere que el performance funciona como archivo material y afectivo, donde objetos, música y memoria producen comunidad. Esta perspectiva desplaza la lectura del drag como entretenimiento hacia su dimensión sociocultural y afectiva.


El mainstreaming mediático ha introducido nuevas tensiones. Estudios sobre reality shows drag en México muestran que la visibilidad masiva redefine estándares estéticos, intensifica el branding y reorganiza jerarquías de reconocimiento. Ello modifica aspiraciones y economías simbólicas dentro de las escenas locales.


Las características culturales del drag mexicano, particularmente en la ciudad de México, incluyen hibridación estética entre cabaret y formatos mediáticos, centralidad de la noche como infraestructura social y producción de pertenencia mediante memoria y materialidad. No obstante, no es posible afirmar que esto es general, ya que no existen estudios regionales, ni nacionales concluyentes.


La presencia de investigaciones sobre drag king en la ciudad de México confirma la diversificación del campo y el interés por prácticas performativas relacionadas con el género, ampliando la comprensión del drag más allá de la feminidad estilizada.


El drag como cultura viva: aportes y horizontes


El drag constituye una práctica performativa que evidencia el carácter construido del género al mostrar que la coherencia de lo masculino y lo femenino depende de repertorios reiterados y socialmente reconocidos. Su valor analítico radica en revelar la citacionalidad del género y sus posibilidades de resignificación, sin asumir subversión automática.


La investigación confirma que el drag es un fenómeno situado, dependiente de las prácticas que organizan estéticas, trayectorias y significados. En México y especialmente en la ciudad de México, el drag se articula con vida nocturna urbana y tradiciones de cabaret, funcionando en ciertos circuitos como archivo afectivo comunitario.


El mainstreaming contemporáneo aparece como proceso ambivalente: amplía visibilidad y profesionalización, pero también introduce lógicas de mercado y estandarización estética. La inclusión del drag king amplía el campo y enfatiza la masculinidad como construcción performativa, abriendo nuevas agendas de investigación en México.





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